“¡QUIERO UNA MASCOTA!”: razones para acceder al pedido de los más chicos

El pedido se escucha en casi todos los hogares donde los chicos son parte del esquema familiar. Es un reclamo que se repite en cada celebración que incluya obsequios y que los habilite a renovar la demanda: «Mamá, papá, quiero una mascota​». Lo cierto es que si fueran conscientes de que las estadísticas los avalan, ese deseo se volvería irrenunciable para ellos, e imposible de incumplir para los padres. 

Según el segundo Análisis Científico sobre el Vínculo Entre Personas, Perros y Gatos​ elaborado por la Fundación española Affinity, y recogido por la Real Sociedad Canina de España (RSCE), el 46% de los niños que tienen una mascota considera que es su fuente principal de apoyo emocional después de sus padres. Pero más allá del origen del estudio, el cariño de los pequeños hacia los animales domésticos, y viceversa, no conoce de fronteras. Newsletters Clarín Buena Vida

Desde la Real Sociedad Canina de España detallan que los lazos afectivos que los chicos crean con sus perros los ayudan a superar la sensación de miedo o tristeza, ya que recurren a sus mascotas de forma habitual para abrazarlas y encontrar alivio frente a estas situaciones. Cuando tienen un problema, de hecho, buscan en ellos su fuente de consuelo, un patrón que luego repiten muchos adultos.

Para los integrantes de Affinity, además de ser excelentes compañeros de juego, los niños y niñas​ que conviven con perros tienden a desarrollar mayor sentido de responsabilidad, así como la empatía, amor y respeto no sólo a los animales, si no a todas las personas en general. Los beneficios en el desarrollo infantil se traducen en una oportunidad de aprender sobre responsabilidades, cariño, respeto y comunicación. Además, juegan un rol aún más importante, ya que contribuyen en el desarrollo educativo y social, aumentan el autoestima y mejoran la integración social.

Sin embargo, «no todos tienen las características ni el temperamento que mejor se adapta a los más pequeños», por lo que conviene saber qué tipo de comportamiento es mejor para que «el perro sea un actor más en la educación de los niños». Para la Real Sociedad Canina de España, lo principal es que sean perros «tranquilos y estables», que no se pongan nerviosos con facilidad ni se exciten, puesto que los pequeños «necesitan un compañero de juegos».

Es por ello que recomiendan optar por perros que aprendan rápido, que sean perspicaces y que se adapten fácilmente a la dinámica de un hogar con niños. Además, es imprescindible que sean perros que no tengan una dominancia excesiva y que tengan un umbral de excitabilidad o agresividad lo más alto posible.

Desde Affinity agregan que es necesario reconocer que el proceso de educación y adaptación entre hijos y cachorros necesita del acompañamiento de los padres requiere delegar responsabilidades conforme a su edad, e inculcar el respeto y la empatía en el niño al vincularlo a las responsabilidades de sus mascotas.

Una raza para cada dueño

Para las familias que elijan perros de raza, los especialistas sostienen que dentro de las recomendadas para los niños están las muy sociables como Beagle, Viejo Pastor Inglés, Pug, Collie, Caniche y Golden Retriever. Las ideales para jugar: Labrador Retriever, Boston Terrier, Foxhound y Boxer, y las más tiernas y pacientes como Perro de Montaña, Mastín, Sabueso, Terranova, San Bernardo.

Por otro lado, desde la sociedad canina también destacan la cuestión del tamaño del perro, sobre todo cuando se trata de niños pequeños. Al contrario de lo que se suele pensar, no es conveniente apostar por un cachorro de raza miniatura, ya que pueden sufrir algún daño inintencionado o agresión no deseado al jugar con ellos. A esta edad encajan bien los ejemplares más grandes como los Retriever (especialmente Labrador o Golden), los Beagles, los Spaniels o el Perdiguero de Burgos, entre otros.

Cuando los niños son más mayores, cuentan con un óptimo manejo del perro, por lo que las «razas de compañía» pueden ser ideales. Entre los más populares están el Chihuahua, el Maltés, el Shih Tzu, el Yorkshire Terrier y otras menos conocidas como el Cavalier King Charles, el Toy Ruso o el Grifón Belga.

Una mascota para cada edad

¿A qué edad conviene regalarles una mascota?, es una consulta bastante habitual entre los padres que buscan un compañero de aventuras para sus hijos. Para los especialistas no hay un momento mejor que otro, sino más bien un animal distinto para cada etapa. 

A partir de los cuatro años. Es el tiempo en el que los chicos pueden encargarse de algunas tareas, como alimentarlos y limpiar su casa, por lo que se sugieren las mascotas que requieren menos atenciones como un gato, una tortuga o un hámster.

Entre los siete y los 11 años. Los niños ya están en condiciones de realizar tareas más complejas y que implican mayor regularidad como cambiar el agua del bebedero, medir la dosis diaria del alimento, lavar su plato, bañarlo y cepillarlo. Es aquí cuando los perros se perfilan como el mejor amigo de los chicos.

A partir de los 12 años. Los pequeños pueden hacerse cargo de los cuidados diarios de su mascota, además de responsabilizarse por pasearla y tener las primeras nociones de sus visitas y cuidados con el veterinario. Es por ello que en esta etapa pueden elegir con libertad, dentro de las posibilidades domésticas, qué animal quieren por compañía. 

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