ROLLING STONES: a 50 años de ‘Let It Bleed’

Diciembre de 1969: Los Rolling Stones cierran su década de victorias con un nuevo disco. Se llama Let It Bleed. Las canciones están plagadas de fatalidades, muertes y destrucciones. Hay malas noticias desde el principio, empezando con los escalofríos de las guitarras que abren «Gimme Shelter». «En verdad, es una canción con un estilo muy fin del mundo», le dijo Mick Jagger a Jann S. Wenner en «Jagger Recuerda», su entrevista para ROLLING STONE en 1995. «Es el apocalipsis; todo el disco es así. Es una época muy dura, muy violenta. La Guerra de Vietnam. Violencia en las pantallas. Saqueos, incendios».

Cincuenta años después de su aparición, Let It Bleed suena más oportuno que nunca. En medio del caos, los Stones hicieron una obra maestra que se erige como el disco de rock & roll definitivo para tiempos oscuros, razón por la cual suena como el disco más 2019 de 1969. Su disco más oscuro, y sin embargo el más divertido -por no decir, el mejor-. Lanzaron Let It Bleed los últimos días de una década que no acabó como ellos -ni nadie más- esperaban. Las drogas. Las guerras. Las revueltas. Los asesinatos. Todo a un tiro de distancia.

En estos días, Let It Bleed demanda un redescubrimiento; no tiene la misma fama que Exile o Sticky Fingers, pero es aún más duro, mucho más elocuente para nuestra época. Los Stones jamás pensaron que Let It Bleed sería un emblema de la década. Ellos simplemente estaban tratando de terminarlo antes de su gira otoñal por los Estados Unidos, que terminaría con un show gratis en el Golden Gate Park, de San Francisco. ¿Qué mejor lugar para resumir las esperanzas e ideales de la época? Pero el recital fue trasladado en el último minuto a Altamont, lo cual acabó con el baño de sangre de los Hells Angels en «Gimme Shelter». Los Stones editaron Let It Bleed el día antes de Altamont. Si hubieran escuchado un poco mejor su propio disco, quizás habrían elegido no aparecer.

Se pasaron el verano de 1969 grabando con el productor Jimmy Miller, primero en Londres y luego en Los Ángeles, donde Mick y Keith Richards se quedaban en la mansión de Stephen Stills en Laurel Canyon. Se trata del momento de Los Ángeles que retrata Tarantino en Había una vez en Hollywood. Los Stones capturaron la desesperación sórdida que había en el ambiente mejor que nadie.

Hicieron Let It Bleed en medio de caos y un mal ambiente; en otras palabras, en su zona de confort. Es su disco más Keith, uno en el que él toca casi todas las guitarras. Brian Jones ya no funcionaba musicalmente. La semana que «Honky Tonk Women» llegó al puesto Número Uno, Brian falleció en su piscina.

La nueva edición deluxe por el aniversario fue remasterizada en stereo y en mono, para revelar nuevos matices. Pero mi manera preferida de escuchar Let It Bleed es en un casete a todo volumen, una cinta de 1987 destruida, pero adorada, que tiene Beggars Banquet del otro lado. Puede que el sonido sea un poco fangoso, pero le agrega un carácter aún más amenazante a las guitarras. Definitivamente, no es un disco para superficies brillantes. El casete me siguió durante toda mi vida, al igual que las canciones, y sin embargo no deja de darme nuevas sorpresas y escalofríos.

«Let It Bleed» es su comedia sexual más graciosa: Mick la decora con sus susurros de colegiala, junto a la guitarra slide de Keith. Pero si hay algo que resume el espíritu, es el show de terror de «Midnight Rambler», la épica de blues en la que Mick despotrica acerca de las malas noticias que le llegan de todo el mundo. No importa los desastres que estén ocurriendo, Let It Bleed siempre sonará como si Mick los hubiera previsto.

De algún modo, los Stones se guardan el momento más atemorizante de su disco más atemorizante para el final: «You Can’t Always Get What You Want». La canción maduró hasta transformarse en un estándar tan venerado que es fácil perder de vista lo oscura que es. Pero cuando vi a los Stones en vivo este verano, despojando la canción en una interpretación de solo cuatro músicos, me hizo abrir los ojos y ver lo dura que en realidad es. Es el mismo apocalipsis de «Gimme Shelter», pero es un apocalipsis con el que tenés que seguir viviendo cuando termina la canción, constantemente intentando lograr lo que querés, y fracasando. Cincuenta años después, esta es una historia que jamás envejece. Y es por eso que Let It Bleed se niega obstinadamente a quedar en el pasado, al igual que los propios Rolling Stones.

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