CONFLICTO DE PAREJA: ¿el cimiento del amor?

A fines de 2018, Michelle Obama sorprendió a la prensa internacional al contar que su matrimonio con el ex presidente Barack había atravesado crisis. “Conozco a muchas parejas jóvenes que tienen problemas y piensan que hay algo malo en ellos. Quiero que sepan que Michelle y Barack, quienes tienen un matrimonio fenomenal y se aman, también trabajan en su pareja y buscamos ayuda cuando la necesitamos. Ya que somos ejemplo, es importante que seamos honestos y digamos que si estás en un matrimonio y a veces te quieres ir, es normal, yo me he sentido así”, confesó.
Definitivamente las parejas reales no viven tal como se muestran para afuera, ni son las protagonistas de un comercial de chocolate donde todo es alegría, sonrisas, caricias, miradas cómplices y besos apasionados.
Más allá de que el amor tenga que ver con la magia, en las relaciones reales suele haber momentos de intensa dulzura y muchos otros de sabor amargo.
¿Y qué? es importante asumir el lado B del romance. Solo aceptándolo podemos animarnos a dejar de escapar de la realidad, enfrentarla y solucionar todo lo que pueda llegar a tener una respuesta positiva.

DESACTIVANDO CONFLICTOS 

Hace años que sabemos que el esquema “familia Ingalls” –en el que la pareja funciona como un bloque unificado que da pelea a las adversidades que siempre, pero siempre, vienen de afuera mientras que adentro impera la armonía absoluta solo existe en la ficción. Pero aun así sigue sobrevolando un modelo idealizado que se pone en términos de “la relación tiene que fluir” y desliza la idea de que si hay que trabajar en esa construcción, tal vez sea mejor buscar nuevos horizontes.

Sin embargo, los especialistas consultados coinciden en que toda pareja atraviesa conflictos. “A decir verdad, quienes nunca discuten ni intercambian opiniones o tienen desacuerdos, posiblemente estén criando un monstruo en el ático y en algún momento los devorará a ambos”, compara Daniel Fernández, psicólogo. “Idealizar un vínculo sin conflictos –asegura la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz, directora de Clínica de Parejas– sólo lleva a constantes frustraciones y fracasos emocionales por no ajustarse a la fantasía.”“El miedo a confrontar con el otro y a no estar de acuerdo se basa en el error de creer que se debe coincidir en todo”, explica Fernández y agrega que ese es el camino más corto para hacer lo que las abuelas graficaban como “esconder la basura debajo de la alfombra”, un peligroso hábito.

El amor sano precisa que cada uno conserve su autonomía y haga aportes al vínculo para mantenerlo vivo. “En esta acción, se requiere estar atento a ser uno mismo, al tiempo que se es con el/la otro/a. Eso implica ceder”, explica el sexólogo Walter Ghedin. En ese sentido, el psicólogo Sebastián Girona, afirma que la relación se levanta desde sus puntos en común y coincidencias, pero también y, sobre todo, a partir de la gestión de sus diferencias. Por lo tanto, y aunque tengan mala prensa, las fricciones y los conflictos son parte de la agenda romántica e inherentes a los vínculos. No hay que asustarse ni negar la realidad. Al contrario, el primer paso para superarlos es que las partes asuman el problema. “Aquello de lo que no hablamos no desaparece sino que crece en la oscuridad como una gran bola de nieve que finalmente nos aplasta. Cada conflicto debe ser tomado como un desafío. Enfrentarlo nos da la posibilidad de superarlo y, por ende, de crecer”, propone Fernández. Por lo tanto, hay que aprender a pilotear en la tormenta.

RESETEAR y REINICIAR

Vivimos en una sociedad del “todo bien”, que quiere resultados rápidos, que gusta de aparentar y exacerba la importancia del disfrute. “Pero la vida real no puede atenerse a estos ideales. Si así lo hiciera, ante el menor inconveniente, llegaría a su fin para reiniciar otra pareja, que pronto también habría de concluir”, explica Fernández. Por el contrario, “naturalizar los conflictos en una relación de pareja genera una mejor construcción del vínculo, porque permite los ajustes necesarios para que siga fortaleciéndose y generando más y mejores espacios de aprendizaje entre y para los dos integrantes de la pareja”, asegura Mariana Kersz.

En una entrevista, David Beckham, quien este año cumple veinte años junto a la ex Spice Girl Victoria Adams, lanzó: “El estar casados durante tanto tiempo como nosotros siempre es un trabajo duro. Con el tiempo se vuelve un poco más complicado”, aseguró. “No hay que tener miedo a plantear las diferencias, es sano poder hacerlo; reconforta hablar y decir lo que se piensa. Una pareja será más saludable cuando sepa plantear los desacuerdos con respeto, usando una comunicación honesta”, asegura Ghedin.
¿Realmente una crisis de pareja puede ser la oportunidad de fortalecer el vínculo? Mariana Kersz explica que en terapia hablan en términos de “manejar” los conflictos en vez de “resolver” y cuenta que muchas veces llegan al consultorio parejas que se comparan con la de sus amigos, pensando que los otros “jamás” tuvieron un cruce, que son perfectos y que no discuten absolutamente por nada.

“La realidad es que el conflicto existe, incluso en nosotros mismos; existe en, con y por un otro que piensa, siente y actúa diferente. Los desacuerdos son una parte más de la relación de pareja y es mejor no pulsear ni pelear contra ello. También conviene pensar que en una discusión no hay ganadores ni perdedores sino aprendizajes, y poder entender que las discrepancias dan lugar a una unión mucho más profunda y a conciencia del vínculo”, subraya. Amor, celos, infidelidad, peleas, falta de deseo, de comunicación… Más allá de las diferencias, se puede armar una vida de a dos. ¡Bienvenido conflicto!

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