CUIDADO PERSONAL: desodorantes naturales que cuidan el medio ambiente y nuestra piel

Los antitranspirantes convencionales tienen componentes sintéticos que evitan que el cuerpo transpire, un proceso fisiológico natural y necesario. Al bloquear la eliminación de las toxinas, se acumulan dentro del cuerpo, de una forma tan extrema como si usáramos un tapón para nunca hacer pis. Algo que jamás haríamos, ¿o no? Los desodorantes naturales, en cambio, combinan ingredientes que se ocupan de disminuir los olores asociados a la transpiración sin inhibirla y, de yapa, cuidan la piel de las axilas. Funcionan reduciendo la humedad y evitando el desarrollo de las bacterias que producen el mal olor. Al principio, como pasa con todos los detox, es probable que el organismo se resista y sientas que las fórmulas naturales siempre te abandonan. Paciencia. Es clave probar diferentes recetas hasta encontrar la que tu cuerpo necesita y alternarlas de acuerdo al clima, la ropa que uses y el tipo de piel.

ACEITE DE COCO

Es el ingrediente número 1, rico en ácidos grasos y vitaminas E y K. Tan poderoso que podés usarlo solo sobre la piel: sus propiedades bactericidas hacen todo el trabajo. Además, humecta, nutre, desinflama, es antioxidante, antiage y tiene asociado un FPS 7. No tiene contraindicaciones.

¿Cómo usarlo? Como base, va a ser sólido, líquido o cremoso según la temperatura. Para potenciar sus bondades antiinflamatorias, combinalo con ingredientes que tengan ese mismo efecto, como la caléndula. Extra: es un plus en el tratamiento de psoriasis, dermatitis y eczemas. Con unas gotas de aceite esencial de tea tree, es un deo imbatible y un antifúngico power en cualquier parte de la piel.

ACEITES ESENCIALES

Son destilados de plantas. Elegilos según sus propiedades medicinales que aporten beneficios a tu tipo de piel. El de lavanda huele delicioso, elimina bacterias, alivia irritaciones, cicatriza y descongestiona la piel. ¿Un plus? Va a tener un efecto relajante en tus músculos y antiage. El de tea tree cumple las mismas funciones que un desodorante: es antiséptico, actúa sobre virus, bacterias y hongos y funciona muy bien en casos de alergia.

¿Cómo usarlos? Sumá unas gotas a tu receta de desodorante sólido, líquido o cremoso. Extra: disfrutá de los poderes de la aromaterapia en tus emociones. Si estás embarazada, consultá con un médico.

BICARBONATO DE SODIO

Seguro conocés la receta clásica de la abuela de bicarbonato y jugo de limón. Funciona como desodorante en distintos niveles: altera (eleva) el pH de las axilas, evita el desarrollo de las bacterias y neutraliza los olores corporales. Todo esto, sin impedir la sudoración. A pesar de ser súper efectivo, tiene mala prensa porque se le atribuyen manchas en la piel e irritaciones. Lo mejor es alternar su uso con otros desodorantes naturales sin esta sal alcalina.

ACEITE DE JOJOBA

Es un aceite vegetal muy valorado en tratamientos para todas las pieles: las más oleosas y acneicas lo aman porque no engrasa, y las menos hidratadas, porque es muy nutritivo. ¿Más virtudes? Rápida absorción, dura mucho sin oxidarse y favorece la síntesis de colágeno y elastina, dos proteínas necesarias para mantener la piel firme y elástica.

¿Cómo usarlo? Es un vehículo de lujo para los aceites esenciales. Usalo como base para desodorantes líquidos. Extra: unas gotitas sobre la piel del rostro antes de dormir, para hidratación antiage, y también sirve para tratar estrías.

MANTECA DE CACAO

Fuente de vitamina E, antioxidantes, vitaminas y minerales que, además, te permite lograr un desodorante en barra de consistencia firme, súper práctico. ¡Y con ese olorcito a chocolate irresistible! Es uno de los ingredientes favoritos para el cuidado de la piel -sobre todo la sensible- porque mantiene el aspecto saludable y suave gracias a su poder hidratante, cicatrizante y nutritivo. Si tenés cutis graso, evitá usarlo en el rostro.

¿Cómo usarlo? Es una de las mejores bases para un desodorante sólido. Derretilo a baño María y cuando se enfríe un poco, potencialo con aceites esenciales.

LIMÓN

El jugo natural de la fruta, sin ningún otro agregado, es un desodorante natural per se que actúa directamente sobre las axilas gracias a sus propiedades bactericidas y antimicrobianas. Además, aporta a la piel todos los atributos de la vitamina C. También podés incluirlo como aceite esencial en la receta que más te guste.

¿Cómo usarlo? Cuidate del sol porque puede manchar la piel o dejalo para cuando no vayas a tener las axilas expuestas. Es astringente, así que puede resecar las pieles más sensibles. Si es tu caso, alternalo con otros a base de aceites o mantecas vegetales para mantenerte humectada.

HIDROLATOS (AGUAS FLORALES)

Las aguas aromáticas se obtienen como subproducto del proceso de destilación de las plantas para los aceites esenciales. Son puras, conservan todas las propiedades y los principios activos y, a diferencia de los aceites, son muy suaves para la piel. La menta y la salvia tienen propiedades antibacterianas y evitan la transpiración excesiva. Las rosas y la lavanda son dos que no pueden faltar en tu kit beauty.

¿Cómo usarlos? En fórmulas tipo splash, súper simples, eficaces y aptas para todos los tipos de piel. También van en recetas de desodorantes en crema. Extra: pulverizalos sobre el rostro como tónico.

ALMIDÓN DE MAÍZ

Como desodorante, al absorber la transpiración de las axilas y los pies, hace desaparecer la humedad donde se desarrollan las bacterias. Es rico en vitamina E y algunos minerales, lo que lo convierte en un antioxidante natural. Se usa para combatir el exceso de sebo porque es astringente. Además, alivia picaduras y quemaduras solares, es antiséptico y funciona como limpiador eliminando impurezas.

¿Cómo adoptarlo? Como talco desodorante. En fórmulas sólidas, además, evita la formación de grumos. Es un súper aliado del bicarbonato de sodio.

Recetas para hacer en casa

  • TALCO.

¿Qué lleva? 70 g de caolín (o arcilla blanca) / 30 g de bicarbonato de sodio / 20 gotas (en total) de aceites esenciales.

Algunas opciones: lemongrass, lavanda, romero, ciprés, tea tree, citronella, romero

¿Cómo se hace? Mezclá el caolín con el bicarbonato de sodio. Agregá las gotas de los aceites esenciales (podés mixear distintos aromas) y uní la mezcla hasta que no queden grumos. Envasá. Usalo en axilas o pies y podés aplicarlo sobre hongos en cualquier parte del cuerpo.

  • SÓLIDO.

¿Qué lleva? 3 cucharadas de aceite de coco / 2 cucharadas de manteca de cacao / 3 cucharadas de fécula de maíz / 2 cucharadas de bicarbonato de sodio / 10 gotas de aceite esencial de lavanda / 15 gotas de aceite esencial de tea tree

¿Cómo se hace? Colocá en una olla a baño María el aceite de coco, la manteca de cacao, la fécula y el bicarbonato. Cuando todos los ingredientes estén derretidos e integrados, apagá el fuego y agregá los aceites esenciales. Envasá y dejá que solidifique.

  • SPLASH.

¿Qué lleva? 30 ml de hidrolato de lavanda, agua de rosas o cualquier otro / 1 cucharadita al ras de café de bicarbonato de sodio / 10 gotas de tu aceite esencial favorito / Envase con pulverizador

¿Cómo se hace? Disolvé bien el bicarbonato en el hidrolato. Esto te va a llevar unos minutos, pero es importante integrarlo totalmente. Incorporá las gotas de aceite esencial. Envasá en un frasquito bien tapado para que no se evaporen los aceites y agitá para mezclar bien.

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