SÍFILIS: tormento de una generación que escapa al preservativo

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual producida por una bacteria (Treponema pallidum), que se transmite por relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) sin preservativo con una persona infectada. También existe lo que se denomina transmisión vertical, que es la que ocurre de madre a hijo durante la gestación.

A raíz de la cantidad de pacientes que se presentaban, desde el hospital de enfermedades infecciosas «Dr. Francisco Javier Muñiz» elaboraron un Excel que registra datos desde el mes de enero hasta la actualidad, con el fin de realizar una estadística interna fundamental por ser el hospital de infecciones más importante del país. Así, se contabilizaron 379 casos hasta mediados de agosto.

Con respecto a las demás ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual), se aseguró que los casos que más aumentaron corresponden a la sífilis pero que también hay muchos casos de gonorrea, HPV, entre otras. «Lo que observamos como especialistas es que hay una tranquilidad impresionante con respecto al uso del preservativo. Hay una generación de menores de 30 años que no usa preservativos pero además contribuye el uso de drogas legales e ilegales, los contactos a través de redes sociales con fines sexuales, entre otras», enfatizó Viviana Leiro, integrante del servicio de Dermatología en donde funciona el consultorio de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

La enfermedad se diagnostica a partir de un análisis de sangre y se trata con un antibiótico (penicilina). Los síntomas aparecen 20 días después de que la bacteria entre al organismo y presenta varios estadios.

«La sífilis primaria se diagnostica por la presencia del chancro -o llaga- que se puede ubicar en el pene, ano, vagina o boca. Es importante puntualizar que el chancro no duele, de ahí que en algunas ubicaciones puede pasar inadvertido. En la sífilis secundaria aparecen lesiones en la piel que ocupan todo el cuerpo y que son contagiosas, al igual que el chancro».

En el mundo, hay cada vez más infecciones producto de las ETS. De acuerdo con un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se reveló que anualmente se detectan más de 370 millones de nuevas infecciones de transición sexual en el mundo.

Cada año, más de un millón de relaciones sexuales terminan con uno de los implicados infectando a otro con gonorrea, sífilis, clamidia o tricomoniasis. Son las cuatro principales enfermedades de transmisión sexual tratables y curables que forman una epidemia oculta, silenciosa y peligrosa.

Los últimos datos oficiales en Argentina son del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, donde reportaron que la tasa de casos de sífilis en varones y mujeres jóvenes y adultos se triplicó entre 2013 y 2017, ya que pasó de 11,7 a 35,2 por cada 100 mil habitantes. Asimismo, la proporción de positividad en las pruebas de rutina que se realizan a embarazadas pasó del 2% al 3,2% en el mismo lapso.

El preservativo ausente

¿Cómo se explica que la sífilis, que durante los siglos XV y XVI afectaba al 15% de la población europea y ocasionaba miles de muertes reemerja con fuerza -porque nunca fue eliminada- en pleno siglo XXI, cuando es bien sabido que una conducta sexual segura previene la transmisión?

“Las razones que explicarían este hecho incluyen cambios en las conductas sexuales, el uso de drogas de diseño y, sobre todo, la reducción de las medidas de protección en las relaciones sexuales. Este cambio de tendencias ha coincidido con la mejoría en el pronóstico de las personas con VIH tras la introducción del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARV), que parece haber llevado a una cierta ‘relajación’ en las medidas de prevención”, sostiene el Boletín sobre el VIH, sida e ITS de 2018 elaborado por la Secretaría de Salud.

“Los menores de 30 y los mayores de 50 prácticamente no usan preservativo. Los menores porque no vivieron la peor etapa del VIH y el sida y los mayores porque nunca lo usaron y ahora les cuesta adaptarse. El uso de alcohol y otras drogas legales e ilegales también tiene muchísimo que ver. A veces vienen al consultorio con una ETS, les preguntás cómo fue que la contrajeron y no se acuerdan ni cómo, ni con quién estuvieron, ni con cuántos, ni siquiera si lo disfrutaron. Y hay otra moda llamada chemsex, el uso de drogas potenciadoras para poder tener sexo con más de una persona durante varios días, que si bien en Argentina no se ve mucho, también se practica”, comenta Leiro.

Desde el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Jaime Altcheh, médico pediatra e investigador principal del Conicet, comparte el diagnóstico: “En el hospital vemos un aumento de sífilis adquirida en adolescentes porque no usan preservativo. Se ha perdido el miedo al VIH”. Suelen ir solos a la consulta, muy pocos van acompañados por sus padres. Cuando las lesiones son en los genitales, sospechan que puede tratarse de una infección de transmisión sexual. Pero muchos ingresan por manchas en los pies, otros por odontología, por lesiones en la boca.

—¿Se sorprenden ante el diagnóstico de sífilis?

—Sí —enfatiza el médico—. Pero como se les da el tratamiento y responden bien, no se preocupan mucho.

Entre los pacientes, se identifican dos extremos: “Están los que se asustan y no pueden creerlo, porque pensaban que la sífilis era algo del pasado. Y hay quienes tuvieron más de un episodio, vienen por el tratamiento -que en general es relativamente sencillo- y eligen seguir teniendo relaciones sin protección”.

—¿Usaste preservativo? —consulta Leiro a cada nuevo paciente diagnosticado. Si la respuesta es afirmativa, indaga un poco más— ¿Para el sexo oral?

“Es muy común que no se use el preservativo, o se use (con suerte) en la penetración, pero para el sexo oral no lo usa nadie. Estamos viendo mucha transmisión por esa práctica. Las lesiones en la boca son muy treponémicas, tienen la bacteria de la sífilis y son sumamente infectantes”, subraya.

Una encuesta realizada en 2017 a más de 30 mil personas de 14 provincias del país por la filial argentina de la ONG Aids Health Foundation (AHF) arrojó que sólo el 14,5% de los consultados lo utiliza siempre en una relación sexual, el 65% en algunas oportunidades y el 20,5% nunca. En tanto, según la Secretaría de Salud más del 98% de las nuevas infecciones por VIH se producen por relaciones sexuales sin protección.

Sífilis congénita, la cara más preocupante

La protección con preservativo (incluso en parejas estables) y el testeo cobran especial relevancia durante el embarazo para evitar la transmisión congénita (antes del nacimiento) y perinatal (durante el parto).

El control debe realizarse en los tres trimestres, algo que muchas veces no se cumple, advierten los profesionales. Para facilitar la adherencia, a nivel público paulatinamente se está empezando a implementar el testeo rápido de VIH y sífilis durante el control prenatal en el primer nivel de atención, en el marco de la estrategia conjunta para la eliminación de la transmisión materno-infantil del VIH, la sífilis, la hepatitis y la enfermedad de Chagas (ETMI PLUS) que llevan adelante la Secretaría de Salud, OPS, Onusida y Unicef.

Uno de los problemas que tenemos es que la mujer no siempre está acompañada del varón en la consulta, o lo está, pero no se le ofrece al varón hacerse el testeo, no se conoce su serología.

En la exclusión de los varones de la consulta operan condicionamientos sociales, dice la médica. “Hay mujeres que no tienen una pareja estable, o el hombre trabaja todo el día y no puede ir. También hay cuestiones vinculadas a la violencia de género, abusos, machismos, falta de educación, falta de trabajo, pobreza, factores que condicionan a que el varón vaya a hacer los controles de salud, sumado a que es menos propenso a hacerse chequeos”.

La proporción de positividad en las pruebas que se les realizan a las mujeres embarazadas se duplicó de 2013 a 2018 (pasó del 2% al 3,8%). El Boletín sobre sida e ITS destaca también una de las aristas más preocupantes del problema:la cantidad de niños y niñas con sífilis congénita crece año a año.

“La mayor gravedad de la sífilis hoy en día es la congénita. Del Garrahan nos derivan a los papás de los chiquitos que internan”, dice Leiro desde el Muñiz. 

La sífilis congénita puede producir aborto (muerte dentro del útero) o mortinato (feto que nace muerto). El riesgo en los nacidos vivos son las malformaciones, que se están viendo cada vez más. “Pueden ser de tipo neurológico (aparejadas de mayor mortalidad), osteoarticular, oculares, auditivas, trastornos respiratorios (neumonitis alba), que en algunos casos condicionan la vida”.

En el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, “en los últimos cinco años estamos viendo un aumento en los casos de sífilis congénita tardía. Son los chicos que nacen sanos, que escapan a los controles de las maternidades y a los dos o tres meses manifiestan síntomas -dice Altcheh-. La mayoría anda bien. Pero tenemos casos con daño renal importante y fallecidos por esa causa, y con daño importante a nivel articular”.

Y concluye: “Esto tiene tratamiento. No es difícil hacer el diagnóstico, pero hay que hacerlo en tiempo y forma”.

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