I BARRIO EÓLICO DEL MUNDO: se construye en la Argentina

El cuidado de los recursos naturales y en especial el ahorro energético es uno de los temas que desde hace un tiempo comenzó a formar parte de las agendas no solo de los arquitectos y desarrolladores sino también de los mandatarios de muchos países del continente. Al auge de la energía solar ahora se le suma la eólica y eso se pone de manifiesto con el desarrollo del primer barrio eólico del mundo que se proyecta en la provincia de Santa Cruz.

«El sesenta por ciento de nuestro territorio tiene vientos ideales para la generación de energía eólica, sobre todo en la Patagonia. Tenemos ese enorme privilegio pero no lo estamos aprovechando como deberíamos. El viento está ahí y es gratis, sólo se trata de atraparlo y hacerlo nuestro», sostiene Carlos Manuelides, empresario inmobiliario que se asoció a la empresa Tango Winds para desarrollar el primer barrio alimentado exclusivamente con energía eólica generada por la propia urbanización.

El original proyecto, que estará ubicado sobre ruta 23, a unos 45 kilómetros del Chaltén y a unos 140 kilómetros de Calafate, se encuentra en plena instancia de desarrollo. Este se comercializará bajo el sistema llave en mano. «En zonas de vientos adecuados, como es el caso de Santa Cruz, una vivienda provista con esta tecnología puede producir hasta cinco veces la energía que necesita. Estamos hablando de una propiedad que se autoabastece con holgura y que además puede vender lo que le sobra para cubrir necesidades vecinas o destinarlo a otras actividades que también requieren energía. Con este sistema de generación, buscamos que sea el propietario quien tenga la llave del negocio de la energía», agrega Manuelides.

El emprendimiento constará de dos etapas. En la primera se proyecta construir un barrio de viviendas con destino turístico, mientras que en una segunda instancia se prevé el desarrollo de una urbanización que incluya viviendas permanentes y un área donde se podrán desarrollar actividades productivas e industriales provistas de la energía que ahí mismo se genere. «Más que el desarrollo de un barrio, lo que buscamos es crear un nuevo ámbito de competitividad, porque proyectamos no sólo un destino turístico en un paraíso de la naturaleza sino también la posibilidad de que la gente pueda vivir y trabajar en un lugar soñado, generando su propia energía y asegurándose ingresos adicionales por la venta de excedentes, siempre en el marco de un ecosistema que le garantiza calidad de vida», aseguró Manuelides. El empresario se refirió también al impacto social, económico y medioambiental que va a tener el emprendimiento: «Además de las ventajas que van a obtener los propietarios, en términos de competitividad y ahorro, tengamos en cuenta también los beneficios que se van a generar en lo que refiere a mano de obra y desarrollo de proveedores, ya que la tecnología es nacional y sus distintas aplicaciones pueden realizarse íntegramente en nuestro país. A esto hay que sumarle la posible creación de emprendimientos productivos e industriales que podrán proveerse su energía a valores muy bajos y así obtener una buena rentabilidad y contribuir al desarrollo económico de la zona. Todo esto se va a poder lograr, además, a través de una fuente de energía limpia y sustentable, con todo lo que ello implica desde el punto de vista medioambiental», finaliza.

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