Los más recomendados, los menos usados: por qué los adolescentes no eligen los anticonceptivos de larga duración

El embarazo no planificado constituye un enorme y grave problema dentro del campo de la salud pública en general y para la mujer en particular. No sólo porque se asocia a una mayor morbilidad y riesgo de complicaciones, tanto para la madre como para el feto, sino porque alrededor del 10% de estos embarazos terminan en abortos. Asimismo, en los países donde el aborto no está legalizado, las mujeres, especialmente aquellas jóvenes y de bajos recursos, se someten a procedimientos en condiciones inseguras con riesgo de salud y de vida. En el mundo, se calcula que más del 40% de los embarazos son no planificados o no intencionales, con cifras cercanas al 60% en Argentina. En la adolescencia, la cifra de embarazos no planificados asciende a casi 70%.

Según datos de la Secretaría de Salud de la Nación de 2018, se estima que la tasa de embarazo adolescente (considerado en mujeres de entre 10 y 19 años) en nuestro país es de un 13,3%, siendo a su vez de un 0,3% en menores de 15 años. Esto significa que cada día, 272 adolescentes se convierten en madres en la Argentina. Y no sólo eso: se calcula que el 13,7% de todos los nacimientos del país son producto de embarazos en la adolescencia.

Casi tres de cada cuatro embarazos adolescentes en América Latina y el Caribe no son buscados, y cerca de la mitad terminan en abortos. Un elemento esencial en su prevención es el conocimiento, acceso y uso consistente y eficaz de anticoncepción. Tal es así que si las adolescentes que necesitan métodos anticonceptivos los utilizaran, el número de embarazos adolescentes en América Latina bajaría de 3.6 millones al año a 2.4 millones al año. Esa reducción del 43% de embarazos adolescentes a su vez redundaría en 400 mil menos partos no intencionales, 600 mil menos abortos de los cuales casi todos se realizan en forma insegura, y 200 mil menos pérdidas de embarazos no intencionales.

Los más recomendados, los menos utilizados

A pesar de que su uso está especialmente recomendado en adolescentes y en mujeres jóvenes, los anticonceptivos reversibles de larga duración se encuentran “subutilizados”. Esto es lo que advierte un reciente estudio norteamericano cuyas conclusiones acaba de publicar la prestigiosa revista Journal of the American Medical Association (JAMA), que halló que sólo el 14,3% de las adolescentes y mujeres jóvenes recurre a anticonceptivos de larga duración como el implante subdérmico o los DIU, siendo que éstos constituyen la herramienta de primera elección para la prevención de un embarazo no planificado.

Las estadísticas norteamericanas de uso de anticonceptivos reversibles de larga duración son similares a las locales, comentó la doctora Marisa Labovsky, ginecóloga y presidente de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (Sagij): “En la Argentina, es muy bajo el uso de LARCs en adolescentes y en mujeres jóvenes: no llega al 10%. En su lugar, es mucho más alto el porcentaje que recurre al preservativo y a las píldoras anticonceptivas, a pesar de que los LARCs presentan la ventaja de que su efectividad no depende de la paciente: una vez colocados, tienen un porcentaje de falla menor al 1%, lo que habla de métodos realmente muy efectivos”.

Es que a diferencia de las píldoras anticonceptivas, cuya efectividad en su uso habitual es sensiblemente menor a cuando son utilizadas en la forma recomendado (92% versus 99%), la efectividad de los LARCs es siempre mayor al 99%, ya que una vez colocados sus efectos en la prevención del embarazo se mantienen independientemente de su usuaria. Un ejemplo es el implante subdérmico, una varilla del tamaño de un fósforo que el médico coloca bajo la piel del antebrazo en el consultorio, y que durante tres años libera etonogestrel, una hormona que inhibe la ovulación y espesa el moco cervical, impidiendo la fecundación.

Labovsky destacó la seguridad de los LARCs disponibles en la Argentina: “No tienen estrógenos, que son los que tienen ciertas contraindicaciones (pues pueden causar trombosis). Los LARCs como el implante subdérmico contienen progesterona (etonogestrel), por lo que pueden ser usados en distintas situaciones como el posparto inmediato, la lactancia, en mujeres hipertensas, en fumadoras, todas situaciones en las que está contraindicado el uso de anticonceptivos con estrógenos”.

Según la especialista, la baja tasa de uso de los anticonceptivos reversibles de larga duración se explica en buena medida por los mitos que existen en torno a su utilización. “Existe numerosos mitos, que son los que realmente se convierten en una barrera que impide su uso –explicó–. No es cierto que no se pueden usar en adolescentes o en mujeres que no tuvieron embarazos previos, como muchos creen, todo lo contrario: la Organización Mundial de la Salud (OMS) los recomienda como método de elección para adolescentes, porque son seguros y efectivos, y quienes más seguridad y efectividad necesitan son las jóvenes, para evitar el embarazo no planificado”.

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