Dolor de cabeza: tres errores frecuentes que seguro cometés

La extremada frecuencia del dolor de cabeza -casi todas las personas lo sufren en forma ocasional- no lo hace menos incapacitante. Quienes lo padecen en forma crónica no sólo deben lidiar con el impacto que provoca en la calidad de vida sino con la idea generalizada, incluso entre algunos profesionales de la salud, de que se trata de una molestia menor.

“Las cefaleas son una de las enfermedades más frecuentes en el mundo”, afirma María de Lourdes Figuerola, jefa de la División Neurología del Hospital de Clínicas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta uno de cada 20 adultos sufre dolor de cabeza todos o casi todos los días.

A pesar de la frecuencia del dolor, sólo una minoría de quienes lo sufren consulta a un profesional. Pero 7 de cada 10 consultas al neurólogo son por cefaleas (dolor de cabeza), según la Sociedad Neurológica Argentina (SNA), que lleva adelante la Semana de la Cefalea, con actividades y chequeos gratuitos en diferentes puntos del país, para promover una mayor concientización sobre el problema.

Cuándo consultar

El dolor de cabeza frecuente es una enfermedad del sistema nervioso que puede incapacitar a la persona al punto de afectar el normal desarrollo de su vida social, familiar y laboral. Existen diferentes tipos, cada uno con sus síntomas particulares y su zona de afección determinadas.

Debe considerarse un problema cuando se presenta en forma crónica y afecta la rutina diaria de quien lo padece.“Toda persona que necesite más de 4 o 5 comprimidos de analgésicos al mes debe consultar al médico para planear una estrategia de prevención del dolor, sino cada vez necesitarán más comprimidos que a su vez se irán haciendo menos eficaces”, advierte Figuerola.

El neurólogo Daniel Gestro, también del Hospital de Clínicas, explica que hay dos tipos de dolor de cabeza, los primarios, que son benignos y en general no comprometen la vida del paciente (como la cefalea tensional, la migraña o jaqueca); y los secundarios, que son los más preocupantes: “El dolor es reiterado, no cede nunca, es casi diario y no tiene antecedentes hereditarios ni de haber comenzado en la adolescencia, como ocurre en la migraña. Esos dolores nos tienen que preocupar porque puede haber lesiones que los estén justificando”, sostiene.

Entre las cefaleas primarias, la tensional es la más frecuente. Lo sigue la migraña, que afecta a una de cada 10 personas, según la SNA. Debido a factores hormonales, es hasta tres veces más común en mujeres que en hombres. El dolor de carácter pulsátil (como un latido) puede tomar toda la cabeza, una mitad o la parte superior. Generalmente comienza en la pubertad y se da sobre todo entre los 35 y los 45 años, aunque también puede manifestarse en personas mucho más jóvenes e incluso en niños. Ocho de cada 10 tienen antecedentes familiares.

Un estudio sobre frecuencia de diagnóstico realizado en Fleni arrojó que, de 3300 pacientes atendidos en la Clínica de Cefaleas de la institución durante 2017, uno de cada tres tuvo dolor de cabeza más de 15 días por mes “con importante compromiso en la calidad de vida”, según María Teresa Goicochea, jefa del servicio. El porcentaje de cefalea crónica registrado fue superior a la prevalencia en la comunidad, probablemente por ser un centro terciario, aclararon. Las cefaleas primarias representaron casi 8 de cada 10 casos y, entre ellas, la migraña fue la más diagnosticada (87.42%), seguida por la cefalea tensional (8,74%).

¿Qué es normal en una migraña? “Tener dos o tres episodios por mes, sobre todo en lo que va de la adolescencia a los 50 años -responde Gestro- . En el caso de la mujer, con la menopausia declina el dolor porque ceden las hormonas. Cuando un migrañoso tiene 5 o 6 ataques por mes ya tiene que poner el nivel de alarma. Porque el aumento de episodios dolorosos hace que también el paciente se automedique y le eche mano a cuanto analgésico tiene, haciendo crónico el dolor.”

Hay una serie de factores que pueden desencadenar una crisis, explica por su parte Alejandro Andersson, director médico del Instituto de Neurología de Buenos Aires. “Una comida insuficiente, la abstinencia de drogas de adicción, el alcohol, el exceso o la carencia de sueño, la cercanía de la menstruación, el exceso de calor, las infecciones virales, los ruidos, la luz intensa, la ingesta de algunos fármacos, los viajes prolongados, el estrés o los grandes esfuerzos físicos”, precisa.

Los errores más comunes

La falta de consulta al especialista es uno de los principales errores que se cometen en el abordaje del dolor de cabeza: sólo uno de cada 10 que lo sufren acude al médico ante el dolor crónico. “Si no consulto, estoy cometiendo un error. En una migraña, entre dos y tres episodios al mes son normales. Más de eso, hay que consultar. No hay un número mínimo que podamos definir puntualmente, pero si el dolor incide en la vida de la persona es una señal de que hay que prestar atención”, advierte Gestro.

“A pesar de ser algo tan común, solo una minoría de las personas que sufren cefaleas reciben un diagnóstico apropiado formulado por un profesional sanitario. A escala mundial han sido subestimadas, se conocen mal y no reciben el tratamiento adecuado. Más allá de ser dolorosas per se, son incapacitantes. En el Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad, actualizado en 2015, la migraña por sí sola representó la sexta causa mundial de los años perdidos por discapacidad. Se compara un día de migraña comun día de cuadriplejia, psicosis aguda o demencia”, grafica Osvaldo Bruera, médico neurólogo de INEBA.

Goicochea, del Fleni, subraya la importancia de la consulta médica y recomienda registrar en un calendario los días con dolor de cabeza, “ya que brinda información importante para definir el mejor tratamiento”.

Los especialistas apuntan también hacia la automedicación crónica. “Los analgésicos a menudo pueden empeorar la frecuencia con la que se desatan los dolores . A mayor cantidad de analgésicos mensuales, mayor riesgo de cefalea diaria”, sostiene Figuerola.

“El cerebro desarrolla una especie de mecanismo adictivo al analgésico, entonces el dolor empeora en lugar de mejorar. Cada vez necesito más analgésicos para obtener el mismo resultado y, sin embargo, la intensidad del dolor puede no variar, porque en realidad no duele más, sino que el cuerpo reclama la nueva dosis de analgésicos”, profundiza Gestro.

En este caso, los “remedios caseros” no serían un problema. “La gente no suele utilizar soluciones caseras, es más frecuente tener a mano los fármacos de venta libre, que hoy en Argentina son sencillos de conseguir. Lo que suele hacer una persona con migraña es acostarse, bajar las luces para estar a oscuras, ponerse paños fríos en la cabeza o bañarse. Eso en realidad no perjudica”.

Gestro añade que otro error que se comete, incluso en ocasiones en la práctica médica, es prescribir fármacos como si el dolor de cabeza fuera un episodio de origen inflamatorio. “Se le dice ‘tome esta medicación cada 6 u 8 horas’, eso está mal. El dolor de cabeza es un trastorno crónico de aparición episódica, debe tratarse cuando aparece, no se sostiene el tratamiento por 6 u 8 horas porque así promuevo el uso crónico de analgésicos”.

“El tratamiento -preventivo y analgésico- tiene como objetivo la remisión o la reducción significativa de las características de los ataques de dolor: su frecuencia, su duración, su intensidad, sus síntomas y eso sin sufrir ningún tipo de efecto adverso (o que sea aceptable) atribuible a la medicación administrada”, plantea Bruera.

También sirve: hacer ejercicio, comer saludablemente, y mantener regularidad en la vida diaria, ya que esos hábitos ayudan a controlar el dolor.

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