6 consejos para reducir el uso de plásticos y ahorrar dinero

No hace falta visitar una playa concurrida para observar la inmensa cantidad de basura plástica que se encuentra en el océano. Incluso en los rincones más remotos del océano, sin un ser humano a la vista, el plástico se deja ver.

Según un estudio publicado recientemente en la revista Nature, la isla más grande de basura que flota en el océano Pacífico entre Hawaii y California tiene 16 veces más desechos plásticos de lo que se pensaba y ya ha alcanzado casi tres veces el tamaño de Francia. Este último informe pone de manifiesto la necesidad de tomar medidas urgente para frenar este desastre ambiental.

Pero mientras gobiernos, empresas y autoridades locales debaten cómo hacer frente al problema, ¿qué podemos hacer nosotros para aportar nuestro granito de arena? Como detalla este gráfico, es mucho lo que podemos hacer y, en la mayoría de los casos, estas acciones no suponen un esfuerzo mayor.

6 consejos para empezar:

Agua de la canilla. ¿Para qué gastar dinero en una botella de agua mineral cuando puedes tomar agua de la canilla? A menos que te encuentres en un sitio donde las autoridades no recomienden ingerir agua de la canilla, ésta es tan segura como el agua embotellada. Si llevás siempre una botella reutilizable, podrás recargarla en cualquier fuente de agua.

Bolsas propias. Otra cosa fácil de hacer es llevar tus propias bolsas cuando vas de compras. En Reino Unido, por ejemplo, las tiendas están obligadas a cobrar US$0,70 por cada bolsa que entregan. Otros países cuentan con una legislación similar. Kenia es el más estricto en ese sentido: impone castigos de hasta 4 años o multas US$40.000 para quien produzca, venda o incluso utilice bolsas plásticas. En la Argentina desde el 2016 los supermercados están obligados a cobrarte las bolsas de plástico. Una buena idea es llevar siempre con uno una de esas bolsas de tela que se hacen pequeñas para usarla cuando haces compras inesperadas.

Utensilios descartables. Si sales a comprar comida al mediodía cuando estás en la oficina, recuerda que puedes tener en tu escritorio un par de cubiertos metálicos siempre a mano. Y aunque parecen inofensivas, los sorbetes contribuyen a los 8 millones de toneladas plásticos que, según la ONU, acaban cada año en el océano. No las uses.

Productos sueltos. Hay frutas y verduras que vienen en paquetes y bolsas plásticas y otras que no. Elige las últimas. Lo mismo pasa con el arroz, los porotos o los frutos secos. Lleva los que vienen sueltos y almacénalos luego en tu casa en envases, preferentemente de vidrio. Además de consumir menos plásticos, esto te permitirá ahorrar dinero.

Taza propia. En el mundo, muchas tiendas ofrecen ahora un pequeño descuento si cuando pedís tu café (o té) traés tu propia taza. Aunque algunas parecen de papel, muchas están hechas de una mezcla de plástico y papel. Y sus tapas son plásticas.

Microplásticos. Dejar de usar microplásticos requiere un poco más de atención ya que debes leer las etiquetas. Estas micropartículas se utilizan mayormente como abrasivos en una variedad de productos cosméticos y de cuidado personal, como dentífricos y exfoliantes. Para evitarlos, puedes buscar en internet las listas de los productos que no contienen (es muy larga y depende de cada país), o mira las etiquetas y fíjate que no tengan polietileno (PE), polipropileno (PP), tereftalato de polietileno (PET), Polimetilmetacrilato (PMMA), politetrafluoroetileno (PTFE) y nailon.

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