El día en que Ortelli se consagró con el final menos pensado

El día en que Ortelli se consagró con el final menos pensado

Automovilismo

Cruzó la meta en La Plata imaginando que Matías Rossi había ganado el campeonato, pero el roce entre el "Misil" y Werner en la última vuelta le permitió conquistar su histórico séptimo título.

Guillermo Ortelli festeja en el podio junto a su esposa Analía y su hijo Mateo. 
Foto: TONY BOSCO

Guillermo Ortelli festeja en el podio junto a su esposa Analía y su hijo Mateo.
Foto: TONY BOSCO


-Quiero agradecerles a todos. Hicimos una gran carrera, entregamos todo y pusimos en pista un auto en condiciones de pelear.

Silencio. ​Del otro lado de la radio, hay sólo silencio. Y entonces se escuchan las palabras menos pensadas: “¡Pará, pará, pará! Parece que hubo un toque y se fueron al pasto”. El aviso de la gente del JP Racing, su equipo, dejó atónito a Guillermo Ortelli, que acababa de dedicarles esas palabras sentidas al terminar la última carrera de la temporada del Turismo Carretera en el segundo lugar, detrás de José Manuel Urcera.

“Ahí entré en stand by y no respiré más”, cuenta el saltense minutos después del momento más glorioso. “Hice el circuito chico sin abrir la boca. Parecía que me estaban contando un sueño imposible de creer. Recé un Padre Nuestro para agradecer… Estaba en suspenso la posibilidad de ganar un campeonato más. Entonces vienen y me lo confirman. Y todavía no encuentro las palabras para explicar lo que siento”, sigue, en un relato sin desperdicios del ahora heptacampeón del TC.

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Sucede que la última vez que había ojeado el espejo retrovisor, Ortelli vio a Matías Rossi en el cuarto lugar y lo imaginó campeón. “Cuando llegué, me encontré con una lógica y una realidad que hacían muy difícil que pudiera ser campeón. Pero las ganas las tenía. En la carrera, salgo de la penúltima curva y Matías estaba cuarto. Sólo quedaba una curva y me dije: ‘Ya está’", recuerda. Sin embargo, antes de ingresar al último giro, Mariano Werner quedó quinto con el líder de la Copa de Oro delante, se desesperó, pisó el pasto y al volver se tocó con el Misil, que se fue afuera pero pudo volver a la pista para terminar en el 24º puesto, posición que no le alcanzaba para ser campeón.

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“Si alguien se hubiese puesto a diagramar la carrera de hoy, ninguno lo habría hecho así. Es de un gran imaginador”, sonríe Ortelli. “Pero Fangio, el más grande, decía que las carreras se terminaban cuando bajaban la bandera. Y los campeonatos también. La fortuna esta vez estuvo de nuestro lado”, resalta el campeón.

A sus 43 años, el piloto de Salto tuvo guiños del destino. Llegó al domingo fuera del radar de los candidatos, después de una clasificación en la que había sorprendido Gastón Mazzacane con su pole y en la que Rossi demostraba el poder de su Chevrolet, al mejorar el tiempo del viernes y terminar segundo, confiado.

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El primer mensaje de que podía ser un día especial se lo dio Facundo Ardusso, su compañero del JP Racing, quien en la tercera serie –la segunda más rápida- se abrió para permitirle tomar la punta y quedarse con los 7 puntos para empezar a descontarle a Rossi. “Sabíamos que teníamos que ir por todo. En la serie recibí un gesto increíble de Facu. Y en la final intenté presionarlo a Manu (Urcera), pero encontró el modo de poder correr y mantenerme a distancia”, explica Ortelli.

El segundo guiño fue, claro, el del roce entre Werner y Rossi. “Dije siempre que tenía que estar en el podio y, terminada la carrera, ver para atrás y que Dios dijera”, agrega. Lo que no imaginaba era que Dios iba a hablar para decirle que era el nuevo campeón del TC.

"Ustedes me hacen la pregunta de cuál de los campeonatos es más especial y el condimento que tuvo esto lo va a hacer distinto al resto. Siempre hay un motivo. Lo importante es que todos los días me levanto con ganas de correr. No hay que dejar de sentir la diversión que genera, porque esto, al principio, lo hacemos jugando", cuenta. Entonces surge un interrogante al que Ortelli no le encuentra lógica: "Sí, claro que lo voy a festejar. A mí me sacaron puntos este año por tocarme con Lionel Ugalde en La Pampa. Y este título tiene el mismo brillo que los otros".

Con siete campeonatos conseguidos en 22 años de carrera, la otra pregunta apunta a su futuro. Pero al ídolo de Chevrolet le queda cuerda. "Ni se me ocurre lo de Rosberg (se retiró de la F1 cinco días después de ser campeón por primera vez). Mientras me sienta como ahora, que acabo de ganar el título y ya me imagino el año que viene con el '1' en el auto… Sólo quiero sentarme y correr. Ni siquiera de acompañante me gusta ir", bromea.

Las risas se terminan cuando lo invade la emoción y recuerda a su padre, Hugo, quien murió el 18 de diciembre de 2015. "En 14 días es el aniversario de su fallecimiento", dice, y la mirada se le pierde. "Quiero agradecerles a esos dos viejos maravillosos que tengo en el cielo. A ellos y a mi señora, Analía, y a este loco (Mateo, su hijo, que lo mira con orgullo), que me exigió un campeonato más. Con paciencia, esfuerzo, trabajo y sacrificio las cosas se logran", resume el campeón, honor que también había logrado en 1998, 2000, 2001, 2002, 2008 y 2011. Guillermo Ortelli ya es Séptuple. Un gigante del TC.

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